¿Por qué huir de la ingravidez? sobre “La Gravedad de los Asuntos” Por Melissa García Aguirre

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It´s that thing that explores love to do, wich is to just get as far away from humanity as they can. In a way, ironically, it puts you more in touch with your own humanity

Mike deGruy

El pasado 30 de septiembre, el Museo de Arte de Zapopan inauguró “La gravedad de los asuntos”, una exposición colectiva que da muestra de los resultados de un proceso de dos años de investigación y cinco minutos de microgravedad distribuidos en 10 sesiones de 30 segundos. La propuesta, a cargo de Nahum y Ale de la Puente, reunió nueve artistas mexicanos y un científico, para ser sometidos a un proceso cercano a la ingravidez y desarrollar una serie de proyectos artísticos individuales y colectivos. La experiencia tuvo lugar en el Centro de Entrenamiento para Cosmonautas Yuri Gargarin de Rusia, abordo de la nave bautizada como Ilyushin 76 MDK, el avión para vuelo parabólico más grande del mundo.

¿Qué sugiere el título de esta exposición: La gravedad de los asuntos? ¿A qué asuntos se está refiriendo? El texto de sala nos recibe declarando: “Cuando nacemos pasamos en un instante de la oscuridad a la luz, de la ingravidez a la gravidez – aquí nuestro primer contacto con la vida”. Este enunciado inicial parece sugerir una relación entre la ingravidez y la oscuridad, entre la claridad y la gravidez, ubicando el proceso del nacimiento en esta última, la vida como el inevitable vinculo con la gravedad. El texto asume que vivir se experimenta en la sensación de la atracción, en la experiencia de un peso, de obedecer a una serie de leyes físicas que se traducen en ordenamientos mentales e influyen en nuestros afectos.

¿Qué entendemos por gravidez e ingravidez? Teóricamente, la ingravidez se refiere a la ausencia de gravedad, sin embargo, este fenómeno es prácticamente imposible. En realidad, todo está cayendo hacía algún lado, eso sí, a diferentes velocidades. La potencia de la fuerza de gravedad sobre un objeto puede variar, sin que eso signifique que no se encuentre presente. El estado de ingravidez no existe, sino la microgravedad, una gravedad menor a la experimentada sobre superficie de la tierra.

Las aeronaves utilizadas para entrenar a los cosmonautas realizan una maniobra denominada vuelo parabólico, con ello, simulan la sensación de microgravedad, similar a la que se manifiesta en el espacio. Para lograrlo, el avión se eleva de manera convencional hasta los 6000 metro de alturas, zona en la que se realizan los vuelos comerciales, desde ahí toma un ángulo de 47 grados, el cual sostiene a gran velocidad hasta llegar a los 8000 metros, este último proceso dura de 10 a 30 segundos y produce una sensación de sobregravedad en el interior de la aeronave.

Tu cuerpo adquiere la sensación de un peso de entre 2 a 3 veces mayor que en la superficie de la tierra. Al llegar a los 8000 metros comienza la parábola, el viaje se transforma en caída libre, la sensación de microgravedad se manifiesta dentro del avión por 30 segundos, el peso se ausenta mientras se cae 2000 metros a toda velocidad. Cuando el avión se acerca de nuevo a los 6000 metros de altitud los motores van incrementando su potencia y la gravedad vuelve a sobrecargarse por unos segundos antes de volver a la normalidad.

Que el cuerpo adquiera el doble o triple de su peso antes de perder la noción de tal fuerza y de nuevo antes de regresar al estado de la gravedad terrestre, parece una especie de reiteración y venganza de la gravidez. Como si la experiencia tuviera que cobrarle al cuerpo un costo por esos segundos liberado de ser masa, de operar bajo un orden, unos segundos de trascender.

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9 c coletas en gravedad cero

La doble gravidez se manifiesta como una imprenta, previa y posterior, de algo de lo que el cuerpo nunca puede desasociarse. Si la gravidez es el estado de la vida, quizá sea porque es también el de la muerte, aunque el texto de sala parezca asociar la ingravidez con la oscuridad y pudiéramos nosotros, desde esa perspectiva, asociarla a la destrucción o al caos, sin embargo, lo que nos plantea la ingravidez es la trascendencia. La liberación de este cuerpo, de este mundo, de un estado limitado. El paso por la vida implica percatarnos cada vez más de la gravedad, la piel cuelga, el cuerpo pesa, los párpados ya no pueden levantarse. La gravidez es la vida porque es la muerte y la ingravidez nos representa la liberación de esta atadura ¿Quién no ha soñado alguna vez con volar? ¿quién no lo intenta actualmente, de una u otra forma?

Tras el texto de sala, una serie de repisas sobre la pared parecen contarnos historias sobre la gravedad, notas, copias de textos, libros, formulas matemáticas, un electrocardiograma y pequeñas figuras. Objetos personales de los artistas participantes: Marcela Armas, Arcángel Constantini, Juan José Díaz Infante, Gilberto Esparza, Tania Candiani, Ivan Puig, Nahum, Ale de la Puente y Fabiola Alzaga. Continúan las nueve bitácoras de trabajo, cerradas y en el interior de una vitrina.

La primera propuesta con la que establecí un encuentro fue “Sujetando Aire” de Nahum, bajo su título aparecía el enunciado: “Dos personas intentan abrazarse en gravedad cero”. Se trataba de una video instalación, tres proyecciones en blanco y negro dejaban ver breves clips de video en loop. Se observan primero los brazos de un cuerpo, pero son dos, dos cuerpos, ambos llevan puesto un suéter oscuro, a un lado cae un mechón de cabello, también oscuro, sonrisas, en ocasiones son tres cuerpos, un cubo de acrílico, los pies volando hacía arriba. Mientras observaba el gesto manifestado en las imágenes, me preguntaba por la acción de abrazar. La RAE le define como el “Estrechar entre los brazos en señal de cariño”.

Yo había pensado inmediatamente en el afecto ¿No sería que al estar ausente la gravedad se manifestara un deseo profundo de ceñirse a algo, a alguien, de abrazar, de combatir esa ausencia? Sin aventurarme a intuir que esta sea la intención del autor, “Sujetando Aire” hace referencia a esa vuelta, a la fundación en la ingravidez de algo que nos brinda la gravedad: la delimitación del ser, cuerpo, peso, masa, afectos. La declaración de ser, de existir porque nos contrastamos con algo otro, en este caso con alguien con quien compartimos, pero de quién también nos diferenciamos y quizás, la prueba de lo poco que somos capaces de abrazar la ingravidez.

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1 Flying Tania

17 aletazo en forma de 8

17 aletazo en forma de 8

Enseguida encontré “Máquina para volar Besnier. 1673” de Tania Candiani, quién agregó la leyenda “Cumplir el sueño de un diseño fallido”. Volvemos a los sueños, vuelvo a preguntar ¿quién no ha soñado alguna vez con volar? ¿Cuántos fenómenos han alimentado nuestro deseo de despegarnos del suelo? El imitar a las aves, el viajar hacía la luna o el deseo nadar en el aire, como decía Besnier, como aseguraba que era posible. Besnier solía ser un cerrajero francés, como muchos de nosotros soñó con volar, él intentó hacerlo. Diseñó y construyó su propia máquina de vuelo, aunque su aparato no voló, logró levantarse del suelo, le hizo despegar, trascender. Besnier logró, con su sueño, la fundación de un lugar que más tarde se convertiría en la navegación área y que actualmente retoma Candiani como referencia.

Madera, cuerda, manta y cuero parecen ser los materiales que conforman la máquina de Besnier reconstruida por Candiani. Describirla me es complicado. Aparece suspendida desde el techo, la sala es oscura y una luz cenital permite que le observemos, yo podría confundirle con un aparato de tortura. Dos varas largas de madera se disponen paralelas, la distancia entre ellas es menor a la de un metro. De los extremos de cada vara cuelgan un par de bastidores cubiertos de una tela color beige. Desde el centro de cada vara emerge una cuerda que sostiene un cinturón, este parece ser él único punto de unión entre ellas. Finalmente, de los extremos posteriores de las varas surgen un par de cuerdas, el doble de largas que las centrales, sostienen un par de correas pequeñas, mientras la observas por primera vez quizás no estés muy segura si van en las manos o en los pies, después de un breve estudio observas que son para los tobillos, el cinturón central para la cintura y que con las manos se sostienen las varas hacia adelante, como para dar dirección al aparato.

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Frente al montaje de la máquina se proyecta un video de Tania portando la reproducción de Besnier dentro de un vuelo parabólico y en un periodo de microgravedad, flotando de un punto “a” hacía un punto “b”: volando, cumpliendo el sueño de un diseño fallido gracias a la tecnología que ese sueño, de alguna manera, motivó a desarrollar. “Máquina para volar. Besnier 1673” une dos épocas, dos tecnologías inspiradas por el mismo deseo. Me hace pensar que sí podemos despegarnos, aunque sea por momentos de este cuerpo que nos masifica, que sí podemos despegarnos y viajar, como en los sueños, como en el pensamiento, como con las palabras en los textos, en nuestras declaraciones y que el arte puede ser un lugar idóneo para experimentar la ingravidez a través de nuestras producciones o a través de la experiencia que nos brindan las producciones de otros.

Quizá la exposición “La gravedad de los asuntos” tenga la intención de mirar hacía afuera, hacía eso externo, tal vez tenga la intención de propiciar preguntas sobre el espacio, sobre el universo, sobre la experiencia de nuestros cuerpos fuera de este planeta. A mí me hace preguntarte por mi cuerpo, por supuesto, por mi identidad, me hace preguntarme cuál es la influencia de la gravedad terrestre sobre  la forma en la que están establecidos mis afectos, eso pasa ¿lo ven? Cuánto más parece que la pregunta nos aleja de nosotros mismos, tal vez, en realidad, nos acerca, como en un vuelo parabólico.

imágenes:

1 Flying Tania. Bitácora de Vuelo. Tania Candiani. Cortesía de la Artista.
17 Aletazo en forma de 8. Bitácora de VueloTania Candiani. Cortesía de la Artista.
9c coletas en gravedad cero. Bitácora de VueloTania Candiani. Cortesía de la Artista.
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About Author

(1987 Monterrey, México) es licenciada en Artes Visuales y cuenta con una maestría en Trabajo Social por la Universidad Autónoma de Nuevo León, institución en la que también se ha desempeñado como catedrática. Ha presentado su trabajo artístico México, Venezuela, Brasil, Chile, Argentina, España, Francia, República Checa, Italia y Chipre. Ha colaborado, como arteterapeuta, con el Departamento de Psiquiatría del Hospital Universitario dependientes de la UANL, CONARTE, Save the Children México y Safe Haven Tarrant County Arlignton, TX, USA. Actualmente se desempeña como gestora de programas formativos vinculados a la producción artística e interdisciplina, a los estudios de género y el activismo feminista.

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