“La escena comienza en un debate detallado por los gestos fársicos de los protagonistas. En algún momento saltarán de la imitación por conveniencia, por adaptación, por inercia, a lo grotesco. Personajes que representan los vericuetos oscuros de nuestro país; sucesos que no los dejan moverse y los define como arquetipos que todos sabemos que existen, pero que no se mencionan. El fracaso de los sistemas. Los sistemas disfrazados de formas para mentirle al ciudadano. Eso es lo que el ambiente y ellos son, lo que serán, lo que, nosotros como audiencia, somos. Espectadores de payasos”

Leonardo Garvas

Cuando leí: “Payaso Capital se concibe como una pieza de denuncia ante las fracturas de los sistemas económicos y políticos mundiales”, me invadió un ligero escepticismo. Y es que  la legitimación individual y la visibilización a partir de la “denuncia artística” son la panacea de la militancia autopromocional  en un país en que,  irónicamente,   aquellos que hacen el trabajo de base de  las resistencias populares, o se esconden, o terminan muertos, encarcelados  o desaparecidos. Me equivocaba, “Payaso Capital” ni es danza,  ni se circunscribe al teatro, ni construye personajes bidimensionales, ni recurre al oportunismo. Es  más bien una auto-burla, de la condición nacional, del Estado, pero entendido este , como:  Pueblo, Territorio y Gobierno. De la payasa burguesa mexicana estupidizada con su propia comodidad –entre lentejuelas y cocaína–,  de un zapatismo asimilado superficialmente por   payasos emprendedores, del payaso norteamericano que justifica culeradas con tecnicismos.

“Payaso Capital”  es una parresía que habla del fracaso de los sistemas. Enuncia el teatro del absurdo- cotidiano-neoliberal (Hecho en México), edulcorado al son de: Los niños bonitos se vuelven a agachar/ a la víbora, víbora de la mar, y demás protocolos que, revueltos en el imaginario nacional,  devienen en tragicomedia de los tragos amargos que fueron tanto la gobernanza como las relaciones internacionales de la administración 2012- 2018.

A continuación,  la entrevista  realizada al bailarín, coreógrafo y sociólogo Raúl Tamez sobre su Opera Prima:

 

1.-   ¿Qué papel juega la corporeidad en la construcción de discursos críticos en tu trabajo?

Es un punto central, los personajes que creo como intérprete o coreógrafo se sustentan en primer lugar desde el cuerpo. Más allá de representaciones literales busco abstracciones y otras dimensiones del personaje (quizá no perceptibles a primera vista) que den nuevas lecturas de lo que ya no es familiar per sé.  Aunque hago danza, me gusta iniciar con un abordaje más teatral para encontrar códigos  que me permitan integrarme al movimiento desde lugares más cotidianos y así luego complejizarlos. Igualmente, cuando no se trata de un personaje sino de recrear una imagen, atmósfera o sensación, el cuerpo –antes que la misma razón- pretenden en mi trabajo, ser el primer filtro. Cómo reacciona el cuerpo ante tal o cuál estímulo, el cuerpo es un lienzo, la corporeidad el color y la textura.

2.- ¿Cómo relacionas la sociología con la danza?

La sociología evidentemente tiene paralelismos con la búsqueda del arte escénico. Éste suele ser una proyección y contraproyección de lo que ocurre en el mundo social. En mis estudios de sociología obtengo una visión científica, en mi búsqueda interpretativa-coreográfica se trata de un abordaje sensorial, expresivo, intuitivo, vivencial. En mi trabajo personal busco entender los recovecos de las estructuras sociales, me interesa cuestionarlas y quebrantarlas a partir de metáforas en la escena. La sociología me da herramientas cognitivas y teóricas que luego busco “fractalizar”. Por otro lado, uno de mis objetivos y retos a corto plazo es encontrar enlaces entre ambas disciplinas, por ejemplo, tengo la intención de que mi tesis de sociología sea una coreografía sustentada con un ensayo, no sé muy bien cómo lo voy a lograr y ya vaticino que será un tema polémico pero tengo una extraña seguridad de que sentará antecedentes y devendrá en un producto artístico interesante.

3.-  En  “Payaso Capital” ¿Cual es la función del payaso?

El payaso en la pieza es un elemento que tiene diversas facetas y que resultó una mina de exploración prolífica. Nuestro payaso es uno que sublima las heridas que el sistema le causó a su lado humano, a partir de la ironía, la farsa, lo grotesco o el humor. Y es que los personajes no son solo payasos sino que se trata de híbridos payaso-humano. Por otro lado, el payaso, valiéndose de un estado sublimado es capaz de denunciar abiertamente aquello que no está siendo funcional en su entorno, se trata de una denuncia a través de alegorías mezcladas con momentos agresivos y agudos. Nuestros payasos son animales heridos, por eso, no pueden ser payasos afables sino irascibles y complicados. En algún momento de la pieza, ambos estados, payaso-humano hacen una especie de corto circuito y los personajes llevan su expresividad hacia lugares locuaces y psicóticos en remembranza a  lo locuaz y sicótico de nuestro mismo entorno.

El Payaso junto con la cumbia representa el imaginario que evade y que necesita abstraerse de lo que acontece y alarma. El payaso es una representación del sistema cultural que se traduce en música, comida, alcohol, baile, chiste, banalización…

Por otro lado y quizá el punto más importante, los payasos no necesariamente denuncian lo que literalmente expresan pues tienen la característica esencial del doble sentido y el juego de palabras. Así, a veces quizá (sus personajes) estén más bien en alianza con lo que parecen criticar o viceversa. Los personajes de payaso capital no opinan a partir de lo maniqueo, por eso son payasos, más bien se reconocen como parte del caos y como propiciadores del mismo. Aquí la paradoja y aquí el elemento tan noble de la figura del payaso dentro de la concepción de la pieza, pues fue la clave para alejarse del panfleto y el pastelazo. Los payasos pueden ser políticos, niños, madres, indígenas, secuestradores, obispos, extranjeros…

4.- Tengo entendido que “Payaso Capital”  se presentó en Barcelona y posteriormente  fue modificada para su presentación en México ¿Qué cambios hubo y con qué intenciones?

Sí, surgió en Barcelona para hablar del sistema neoliberal-capitalista y aterrizar esto en la crisis española. Sin embargo, en el tenor de lo dicho sobre la figura del payaso, no sólo se trataba de denunciar la crisis en el país ibérico sino de burlarse de la misma en contraposición –por ejemplo- de lo que ocurre en nuestros países latinoamericanos.

Al volver a México, me parecía importante utilizar el mismo dispositivo del payaso para hablar de mi país. Me imaginé que hubiera más intérpretes, me seducía la idea de tener a varios payasos en la escena. El cambio más importante fue adaptar el contenido a la realidad mexicana, por supuesto, sin perder el doble sentido experimentado en España. La música cambió un poco. La pieza se hizo más larga. Quizá lo que quedó más intacto fue el poema de Galeano “Los Nadies”, interpretado por Liliana Felipe, siendo éste el momento más racional de la obra.

No obstante, en esencia, observo que los puntos esenciales del discurso se han conservado en ambos países y eso me gusta.

5.-  Como tema y elemento performático ¿Cuál es tu interés en  la violencia?

Me fascina. La violencia me puede llegar a parecer incluso bella, más allá de sus tremendas consecuencias. Me parece que la violencia se manifiesta cuando se han agotado ya las posibilidades. Pero ¿Qué se consigue y qué no se consigue con la violencia? Siento que México es un país sumamente violento pues tiene anquilosadas frustraciones varias. Las frustraciones y lo implotado devienen en violencia.

En mi trabajo suelo hablar de eso que ya no se puede decir con palabras, por eso me gusta crear personajes que tengan una carga importante de violencia. Pero se trata de una violencia lírica, de una violencia disfrazada con otros matices. En este sentido, percibo a  la violencia poética como más eficaz.

6-  ¿Cuáles son las particularidades de “Payaso Capital” en contraposición a propuestas estereotípicas en la danza contemporánea?

Tiene poca relación con la danza meramente técnica. Tiene pocos espacios comunes en términos de movimiento. Hay una creación de personaje desde un punto de vista teatral. No es una obra hierática, los personajes podrían entrar y salir de la escena, corregir algún detalle técnico y volver. Habla de temas actuales y no tiene miedo a la literalidad. Se arriesga en su contenido, es un tanto profana por momentos.

“El parresiastés dice todo lo que tiene en mente: no oculta nada, sino que abre su corazón y su mente por completo a otras personas a través de su discurso”

M. Foucault

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