Entrevista a Yanina Pelle

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En Punto Ciego, se asocian los vestigios y se disocian los espacios. Se trastoca el adentro y el afuera, lo íntimo con lo público, lo desconocido con lo conocido y lo absolutamente irrelevante se toma por relevante. Punto Ciego es el terreno de las múltiples posibilidades de lo invisible

(Fragmento de “PUNTOCIEGO Entorno, vestigio y ficción.” de Yanina Pelle)

Yanina Pelle es una artista que ha disciplinado hábitos como la recolección, encapsulamiento y reconfiguración de objetos encontrados hasta volverlos parte de su obra, específicamente, de un sistema de creación artística. Para la exhibición Punto Ciego, Pelle conjugó el trabajo resultante de realizar dichos hábitos durante años con la recuperación de un espacio específico. Punto Ciego es también el comienzo de una serie de exhibiciones de “La Quiñonera” en un espacio que nunca había sido utilizado para exhibir: donde nacieron, vivieron y produjeron miembros de la familia Quiñones. La exhibición de Yanina fue un parte aguas para el espacio, no sólo por la nueva función del mismo, sino también por que su obra trabaja con la transformación del hallazgo y en este sentido –en vez de sólo llegar y montar su obra– asumió un proceso en el cual los vestigios del espacio fueron respetados para volverse parte de una serie de instalaciones que nos hablan de intercambios concretos de energía y materia a través del trabajo; y de transformaciones concretas en sujetos, objetos y espacios a partir de dicho intercambio.

Frente a la digitalización del cotidiano Yanina construye afectividades sobre al objeto encontrado al tiempo que transforma signo y significante del vestigio a través de someter materia a diversos procesos de conservación. En sus propias palabras, la poética de su proceso responde “al potencial que tenga el fragmento de objeto de reconfigurar un nuevo espacio”. Aquí la entrevista a Yanina Pelle sobre “Punto ciego”:

 

1.-¿Cómo es que has disciplinado el hábito de recolectar, guardar y re ensamblar material del entorno que te rodea, hasta volverlo parte de tu obra?

Siempre creí que existen acciones diarias por lo tanto continuas a las que uno debe prestarle atención y usarlas a su favor, como recolectar y guardar, acciones cotidianas que pueden volverse un proceso creativo.

Ante los continuos movimientos de eso que llaman azares del destino, mi cotidianidad no estuvo apegada a un lugar fijo por mucho tiempo. En lugar de tratar de apegar mi práctica artística a este modelo de taller estable, lo que parecía un impedimento, decidí más bien apegar mi práctica a ese movimiento. Creo que disciplinarlo, partió de profundizar sobre esta simple acción. El momento clave para el paso de una simple acción creativa al de una práctica artística fue cuando sentencié que sólo trabajaría con materiales o situaciones que me encontrara a mi paso. Fue pensar la acción y el movimiento de la práctica artística de manera diferente.

 

2.-En 2006 empezaste un recorrido por tierra que, pasando por puntos como la Sierra boliviana, Perú, Chile, Ecuador, México etc., te ha mantenido en un constante nomadismo ¿Cómo ha influido esa experiencia en tu obra?

Ese viaje no lo hice como turista, sino que iba trabajando en cada país que visitaba. Eso me hizo estar un poco más de cerca con las personas o tener una perspectiva más desde adentro del contexto cultural. Creo que este acto de viajar y no permanecer en esos lugares mas que algunos meses, estar cerca pero fugazmente, generó en mí una especie de fascinación ante el encuentro con lo desconocido y observé que en el intento de tratar de entenderlo se pone en marcha un ejercicio del conocimiento que se nutre de la vinculación o asociación con lo ya conocido. Ese mecanismo del encuentro, del desconcierto, del tratar de entender, es el que llevo a la práctica artística desde entonces, mediante la recolección de fragmentos de objetos de un entorno en específico y que ensamblo con otros fragmentos de otro entorno. En realidad no se está narrando ninguna historia, sino que se ensambla un nuevo espacio vinculando orígenes diversos. Cuando este sistema se vuelve una instalación, una escultura o arte objeto, muchas personas pueden verlo y la experiencia con el desconcierto cobra múltiples interpretaciones, ya que va a tener un eco diferente en cada uno. Recuerdo una vez me encontré y encapsulé un caballito medio roto hecho de palma muy pequeño que tenía un alfiler, fue caminando en Cd de México, por metro Ermita. Entre varias personas que estábamos viendo ese encapsulado, había un amigo de Oaxaca, quien fue el único que reconoció la figurita y explicó que eso se los ponen a los niños en su uniforme de la escuela en una determinada fecha del año. Y comenzó a contarnos la historia, que tanto para mí como para todos, nos era por completo desconocida. Desde ese instante, ya no solo conocíamos la historia de ese caballito, sino la suya también. Ahí me di cuenta que ese mecanismo que solía hacer yo individualmente mientras viajaba y recolectaba lo que me llamaba la atención por ser ajeno y desconocido, podía incrementar la interpretación, la vinculación y las posibilidades si más personas en diferentes contextos podían verlo. El espacio que abría ese objeto en apariencia insignificante, podía abrir muchos otros espacios.

 

3.-¿En qué sentido la restauración etnográfica y el teatro documental nutren tu quehacer artístico?

Creo que lo que más despertó interés por ambas disciplinas fue el uso del tiempo, la manera de crear una ficción y que todo se desenvuelve en un intento por conservar lo verídico.

 

4.- En la misma línea ¿Qué referencias influyen a tu quehacer artístico?

Creo que la literatura latinoamericana como referencia primera. Las obras de Clarice Lispector, Roberto Arlt, Julio Cortázar y Borges, Bryce Echenique, Diamela Eltit, Alejandra Pizarnik, entre otros, son los que me enseñaron a observar a detalle y pensar sobre la realidad que me rodea. De literatura de México “El Cinturón de Kuiper” del Yaxchin Melchy ha sido hasta el momento un libro de referencia, por el uso tan dinámico que hace para generar espacios entre las imágenes y el relato. Los referentes artísticos van variando según el momento en el que se encuentre mi producción, ahora reviso el trabajo de El Anatsui, Cildo Meireles, Lara Baladi,Martín Legón y Aili Chen, entre otros. Y como teóricos, Canclini, Juan Acha, Phillipe Diolé, Gaston Bachelard , Hannah Arendt, Didi Huberman, entre otras.

 

5.-¿Cual es la importancia del proceso en tu obra?

El proceso es de las partes más importantes, es el momento en el que pienso y reflexiono. Creo que mi proceso puede separarse en tres etapas generales. La primera, el momento de recolección o recuperación del material, que suele ser en espacios externos al taller: además de evaluar el potencial plástico del material que recupero, también es el momento de observar que sucede alrededor de lo que es recogido. Es la información primera más importante. La segunda etapa es el momento de trabajar con este material en el taller y tras ensayo y error llegar a una solución. Es un momento más íntimo. La tercera etapa es el momento en que la pieza sale del taller, que todavía lo considero parte del proceso ya que aquí empieza el diálogo y la observación de lo que despierta o no despierta la pieza, entre lo que uno espera que suceda, y lo que realmente sucede, como los comentarios de las personas que interactúan, antes y durante el montaje, desde Don Jesús que hace la mudanza, Don Moisés que hace trabajos de electricidad, el curador, los colegas y amigos, los desconocidos. Todos los puntos de vista, nutren mucho, son de lo más valioso en materia de aprendizaje. No suelo delegar las tareas técnicas de la obra. Trato de mantenerme cerca del proceso técnico, inclusive del montaje, de la preparación del lugar de exhibición y de los contratiempos. Ya que la manera en que se comportan los materiales en el espacio como otros asuntos que surgen en la praxis es donde suceden para mí las metáforas o conclusiones teóricas. Hacer , equivocarse y solucionar, es la manera en la que pienso, y también donde aparecen las pistas para el siguiente proyecto.

 

6.- Siendo que en tu trabajo artístico la recuperación y re significación del vestigio en el objeto encontrado es una constante; al adaptar e integrar parte de tu obra –así como elaborar nueva– en 4 instalaciones dentro de un lugar hasta hace poco habitado, el espacio de exhibición es asimismo zona arqueológica con su propia serie de vestigios ¿Qué importancia tuvo en Punto ciego la decisión de trabajar con la carga histórica y material de la Quiñonera, específicamente con el cuarto habitado hasta hace un año por el recién difunto artista, Héctor Quiñones?

El efecto que tuvo si lo pensamos como un movimiento, es un eco de relatos de diferentes épocas rebotando en un mismo espacio presente. No quise hacer un rescate histórico del espacio y contar documentación mediante lo que había sucedido, Punto Ciego terminó generando una situación en donde lo sucedido allí es sugerido mediante las anécdotas y pequeñas historias alrededor del espacio. También fue compartido con las personas que no habían tenido ningún tipo de vínculo allí, y donde los relatos y anécdotas activaron otra experiencia, y otra relación y lectura con la obra en exposición. Creo que la nueva ocupación del espacio, fue una manera muy interesante en lo anacrónico y emocional de hablar del final de una vida. Fue una semana de remodelación (muy poco tiempo para pensar) en donde, a medida que íbamos moviendo las cosas que estaban abandonadas en el departamento, y a limpiar y pintar las paredes, el espacio comenzaba a respirar otra vez. Y fue algo que había que tratar con muchísimo cuidado, pero a la vez con muchísima energía física, y movimiento. Fue sugerir el final activando un nuevo inicio. El hecho de que la obra interactuara con el espacio y en diálogo con estas anécdotas o relatos, hizo que se pudiera abrir un tiempo nuevo para este lugar, ya que nunca había sido usado como espacio para exposiciones. Punto Ciego, fue el inicio de un ciclo de exposiciones que ahora sucederán en ese espacio.

 

7.- En tu trabajo ¿A qué responde la poética de recuperar el objeto encontrado/desecho? ¿Y cómo funciona esto en Punto ciego?

Creo que responde al potencial que tenga el fragmento de objeto de reconfigurar un nuevo espacio. Ya sea que lo podamos asociar a alguna historia que hayamos vivido, o que podamos suponer algún tipo de historia/ ficción. Es la poética de lo invisible, o de lo que está implícito. Y lo que pasa en Punto Ciego es que esta misma experiencia no es con un fragmento o material en desuso solamente, sino que es con una casa, entonces al cambiar la relación de dimensiones con el cuerpo la experiencia se amplifica, y todo este ejercicio del recuerdo, la ficción y la anacronía, se vuelve una experiencia corpórea y transitable. En este hecho, sentí la exposición más cercana al teatro.

Punto Ciego fue expuesta del 16 de Octubre al 3 de Noviembre de 2018 en “La Quiñonera”.

 

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Fotografías por: Samuel Padilla Adorno

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Fotografías por: Samuel Padilla Adorno

 

 

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